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USAC: oposición teme bloqueo electoral

2026-03-09 - 12:15

El ocho de abril se celebrará la elección de rector de la Universidad de San Carlos (USAC); el rechazo a la administración de Walter Mazariegos intensificó la participación de los candidatos de oposición, que buscan llegar a dirigir la casa de estudios pública. Cada uno lleva su propia agenda e intereses políticos. No obstante, los aspirantes temen que, por argucias administrativas o caprichos de Mazariegos, se les niegue participar. Por qué importa. La elección de rector en la USAC ocurre en un contexto de desgaste institucional y creciente politización. Durante más de una década, la universidad se vinculó a dinámicas externas de poder. Ese giro desplazó la agenda académica y profesional; convirtió la rectoría en un espacio de disputa política. Desde 2010, la universidad perdió protagonismo académico. El aumento de su influencia en procesos políticos —como las Comisiones de Postulación— fortaleció a operadores y alianzas externas que priorizaron cuotas de poder sobre la formación profesional. Los exrectores Estuardo Gálvez (2008-2010) y Murphy Paiz (2018-2022) quedaron vinculados al caso Comisiones Paralelas 2020. La investigación expuso una red que buscó influir en la elección de magistrados a cambio de favores políticos. El rector Mazariegos asumió tras una elección fraudulenta. Sectores opositores denuncian que en ese proceso se bloquearon cuerpos electorales críticos. Profundizó la desconfianza en el sistema interno. Punto de fricción. El proceso electoral comenzó en febrero. Desde entonces acumula tropiezos administrativos, acciones legales y disputas internas. Los aspirantes opositores temen que las trabas impidan su participación en la contienda. Varios precandidatos hicieron público su interés por competir. Entre ellos figuran Hada Alvarado, química farmacéutica; Erwin Calgua, epidemiólogo; Mynor Berganza, abogado; Rodolfo Chang y Marco Vinicio de la Rosa Montepeque, de Veterinaria. Mientras tanto, el exprocurador Jordán Rodas analiza participar o respaldar a otro aspirante impulsado por cuerpos colegiados. Ninguno de los precandidatos ha mencionado relación alguna con él. En las elecciones de los cuerpos colegiados se denuncian obstáculos en la inscripción de planillas. También reportan problemas con papeletas y trámites administrativos. La oposición atribuye esos tropiezos a sectores cercanos al rector. Entre líneas. Los precandidatos coinciden en prometer la recuperación de la academia y la institucionalidad de la USAC. Sin embargo, cada aspirante también carga con alianzas políticas y respaldos internos o externos a la universidad. Algunos vínculos ya generan debate. En círculos universitarios se menciona cercanía entre Rodolfo Chang y Hada Alvarado con el partido Semilla. Aunque los aspirantes aseguran actuar con independencia política. Marco Vinicio de la Rosa Montepeque se ha visto cercano al diputado José Chic, subjefe del bloque legislativo VOS. En contraste, hasta ahora no se identifican vínculos políticos directos con Erwin Calgua ni Mynor Berganza. Mazariegos busca la reelección. Analistas y actores universitarios lo vinculan con el magistrado de la Corte de Constitucionalidad (CC), Nester Vásquez, así como con funcionarios del Ministerio Público (MP). Ahora qué. La elección está programada para el 8 de abril en el hotel Casa Santo Domingo de Antigua Guatemala. El proceso genera inquietud entre aspirantes y cuerpos electorales. Muchos temen repetir las restricciones que marcaron la elección anterior. El mayor temor se centra en la no inscripción de planillas opositoras. También existe preocupación por el acceso al evento electoral. En la elección anterior, cuerpos electorales opositores denunciaron que se les impidió ingresar al recinto donde se realizó la votación. “Hay miedo de participar”, afirmó un académico que sigue el proceso. Los aspirantes también alertan sobre criminalización, amparos constantes y presiones que elevan la incertidumbre dentro de la comunidad universitaria. En conclusión. La desconfianza domina el proceso; el conflicto refleja una disputa más amplia por el rumbo de la única universidad pública. Durante años, alianzas políticas desplazaron la agenda académica. Ahora buscan revertir esa tendencia y devolver protagonismo a la formación profesional. Si el proceso garantiza competencia real y transparencia, la USAC podría iniciar su recuperación. Si persisten las trabas, la crisis de legitimidad continuará.

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