Trump extiende por 10 días su ultimátum para que Irán reabra el estrecho de Ormuz
2026-03-26 - 21:41
El presidente de EE. UU, Donald Trump, extendió hasta el 6 de abril el plazo dado a Irán para reabrir completamente el estrecho de Ormuz, eje del comercio energético mundial. La decisión combina una pausa limitada a la presión militar con negociaciones aún frágiles, bajo fuerte impacto económico y estratégico global. Es noticia. Trump anunció una nueva prórroga de diez días al ultimátum, condicionando la suspensión de ataques a instalaciones energéticas iraníes al avance de las conversaciones. La Casa Blanca sostiene que el pedido partió de Teherán y que los contactos muestran avances, pese a señales militares contradictorias. Trump comunicó que el nuevo vencimiento será el lunes 6 de abril a las 20.00 de Washington, tras afirmar que las conversaciones “van muy bien”, aunque sin detallar compromisos concretos ni interlocutores claros del lado iraní. El mandatario reiteró que la extensión dependerá de sus negociadores: el vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes evaluarán si el diálogo sigue “en el camino correcto”. Según Trump, Irán permitió el paso de cerca de diez petroleros por Ormuz como gesto inicial, mientras mantiene cerrada parcialmente la vía por donde transita alrededor del 20 % del petróleo mundial. Datos clave. La prórroga tuvo efectos inmediatos en los mercados, aunque sin disipar la incertidumbre. La guerra y las amenazas sobre Ormuz continúan tensionando precios, inflación y cadenas de suministro, colocando a la economía global ante un nuevo shock energético con impacto directo en consumidores y productores. El petróleo Brent se mantuvo cerca de USD 108 por barril, reflejando desconfianza ante una solución rápida, mientras monedas emergentes y bonos estadounidenses moderaron movimientos tras el anuncio presidencial. Economías occidentales enfrentan presiones inflacionarias adicionales por combustibles y fertilizantes, afectando costos de vida y producción agrícola, con efectos regresivos que golpean especialmente a hogares de ingresos medios y bajos. Washington considera indispensable reabrir Ormuz para proteger la propiedad privada, el comercio y la estabilidad energética, evitando que un solo Estado utilice un choke point estratégico como herramienta de coerción económica. Entre líneas. Mientras la Casa Blanca habla de negociación, el Pentágono continúa preparando escenarios de escalada. La extensión del plazo también otorga margen operativo a EE. UU. para reforzar su presencia militar, enviando una señal dual: disposición al acuerdo, pero sin renunciar a la disuasión. Equipos militares estadounidenses ya avanzan en planes de intervención más amplia, incluyendo fuerzas terrestres, bajo el argumento de un “golpe final” si Irán incumple, según ha trascendido en círculos de seguridad. Desde Teherán, Abás Araqchí, ministro de Exteriores, calificó el discurso estadounidense de contradictorio, denunciando que se negocia mientras continúan ataques y refuerzos militares en la región. Irán rechazó un plan estadounidense de 15 puntos, exigiendo garantías de no agresión, compensaciones y reconocimiento de su control sobre Ormuz, condiciones vistas en Washington como incompatibles con la seguridad regional. Lo que sigue. La cuenta regresiva al 6 de abril abre un compás de espera cargado de riesgos. Trump enfrenta presión interna para definir objetivos claros, mientras aliados regionales y mercados globales observan si la prórroga conduce a un acuerdo o a una escalada mayor. Legisladores republicanos moderados reclaman mayor claridad sobre alcance y límites de una eventual acción militar, buscando evitar una guerra abierta sin respaldo explícito del Congreso. Países del Golfo evalúan su participación ante la amenaza iraní, defendiendo libertad de navegación y estabilidad económica, principios clave para el comercio internacional y la inversión privada. Cualquier acuerdo, ha reiterado Trump, deberá impedir que Irán obtenga armas nucleares o expanda su arsenal ofensivo, priorizando seguridad, disuasión efectiva y protección del orden económico global.