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Stephen McFarland repasa las acciones de su país, Estados Unidos, en elecciones de segundo grado

2026-03-06 - 02:35

El diplomático en retiro, Stephen McFarland, se refirió a los procesos de elección de segundo grado que se llevan a cabo en el país y a los mensajes que recientemente emitió el encargado de Negocios de la Embajada de EE. UU. en Guatemala, John Barrett, sobre dichas elecciones. Expuso que, a su criterio, está claro que EE. UU., de alguna forma, «apoyó el intento de elegirse como suplente de la Corte de Constitucionalidad (CC) de Consuelo Porras» y también apoya la reelección en el Congreso de Roberto Molina Barreto; no obstante, considera que Washington, no la Embajada, dio un paso en falso. «No sabemos exactamente qué ha hecho la Embajada de EE. UU. en Guatemala; han dado declaraciones de que no van a permitir que lleguen narcos, pandilleros y gente asociada con ellos a las cortes, un mensaje duro pero limitado», expresó McFarland, quien fue embajador de EE. UU. en Guatemala entre 2008 y 2011. El diplomático en situación de retiro se basa, para afirmar que el apoyo de EE. UU. a Porras y Barreto era evidente, en que la Embajada no manifestó una posición clara después del mensaje enviado por el presidente Bernardo Arévalo, en el que señaló una intención de instrumentalizar la sede diplomática para tratar de aparentar un apoyo a ambos juristas, a quienes calificó de «no íntegros». En Tendencia 1 Elección de Fiscal General: Postuladora deja fuera a 10 aspirantes, pueblos indígenas pide exclusión de Consuelo Porras 2 PNC identifica a supuestos manifestantes con mascarillas y placas tapadas frente al Congreso 3 Stephen McFarland repasa las acciones de su país, Estados Unidos, en elecciones de segundo grado 4 En 2025, Molina Barreto votó en favor de facción contraria a Armando Castillo en VIVA; ahora les pide sus votos 5 MP cierra calles alrededor del Congreso en medio de plenaria para elección de magistrados de la CC Si la Embajada no tiene una posición clara, otras personas pueden aprovechar esto para interpretarlo de cualquier forma. «Si realmente quisieran decir que no apoyan a ningún candidato, hubieran dicho eso. ‘No apoyamos al magistrado Molina Barreto’ y luego seguir con lo que dijeron sobre el crimen organizado y los pandilleros», enfatizó el exembajador. En efecto, en un mensaje posterior al emitido por Arévalo, Barret difundió otro en redes sociales de la Embajada en el que no dejó claro si el actual magistrado de la CC tiene el respaldo de la sede diplomática. «Las elecciones de segundo grado son procesos guatemaltecos que tienen sus normas y reglas, y vamos a respetar estos procesos, pero no vamos a tolerar que haya contaminación de narcotraficantes y crimen organizado», se leyó en su escueto mensaje. McFarland descartó casi por completo que Barrett haya actuado sin una instrucción del Departamento de Estado, por lo cual, a su juicio, la pregunta que debe hacerse es: ¿Por qué EE. UU., teniendo buenas relaciones con el Gobierno de Guatemala, «decidió cambiar su política con respecto al sistema judicial», hasta el punto de que el presidente guatemalteco tuvo que dar dos «declaraciones fuertes»? En parte, trata de explicar el diplomático en retiro: puede obedecer a los esfuerzos de lobistas que han sido contratados por empresarios y operadores políticos guatemaltecos, lo cual coincide con «un aparato de toma de decisiones de política exterior y de seguridad nacional —de EE. UU.— que está debilitado». Esfuerzos de Marco Rubio y Landau en la región chocan con intereses de Roger Stone y Michael Flynn Esto puede llevar a que el propio Gobierno de EE. UU. genere decisiones contraproducentes que, incluso, van en contra de sus propios intereses o de los intereses que han definido el secretario de Estado, Marco Rubio, y el mismo presidente Donald Trump. «Un ejemplo de esto lo pudimos ver hace tres meses, justo cuando EE. UU. estaba bombardeando embarcaciones con supuestos narcos para luchar contra las drogas; deciden indultar a Juan Orlando Hernández —expresidente de Honduras, condenado por narcotráfico—, que había sido investigado por años, incluyendo durante el primer gobierno de Trump por fiscales también afines a él», explicó McFarland. Por tal razón, el exembajador cree que el respaldo a Porras y Molina Barreto fue una decisión que se tomó sin tomar en cuenta a otras agencias del Gobierno de EE. UU., como el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de ese país, que ahora mismo ejecuta un acuerdo de cooperación con Guatemala para la modernización del Puerto Quetzal y para la realización de estudios para proyectos de infraestructura. «Dudo que lo hayan coordinado con quienes están muy interesados en proteger la relación de Guatemala con Taiwán», dijo McFarland, quien añadió que es «sumamente raro que una embajada, embajador o encargado de negocios decida ir por su propia línea política». Además, destacó que Barrett es un profesional que trata de implementar las instrucciones que recibe del Gobierno de EE. UU. Además, considera que este cambio de política demuestra que «Washington calculó mal al pensar que podemos recibir los beneficios de esta relación —con Guatemala— y por nuestra cuenta vamos a insistir en hacer esto otro. Nadie en Washington se preguntó por qué a EE. UU. le correspondía proteger a Porras, cuando ni siquiera recibió un voto en la Universidad de San Carlos ni en la Corte Suprema de Justicia». “Como ya hemos declarado, las elecciones de segundo grado son procesos guatemaltecos que tienen sus normas y reglas, y vamos a respetar estos procesos, pero no vamos a tolerar que haya contaminación de narcotraficantes y crimen organizado”. #EncargadoDeNegocios John Barrett. pic.twitter.com/sGyrEBcWro — US Embassy Guatemala (@usembassyguate) March 3, 2026 ¿AFECTARÁ LA RELACIÓN BILATERAL? McFarland cree que «la nueva política» de EE. UU. relacionada con la selección de magistrados de la CC y sus efectos, así como con el proceso de fiscal general, «pone en riesgo el Estado de derecho», lo cual es un elemento esencial para una democracia eficaz de Guatemala. Expuso que esto podría afectar la relación bilateral entre ambos países, pero peor aún, «afectar la democracia de la cual dependen la prosperidad y la estabilidad social». Subrayó que si él estuviera en el gobierno de Trump, buscaría fortalecer sus lineamientos y, en tal sentido, si quiere reducir la migración, es elemental contar con una economía más próspera, pero para alcanzar esto es fundamental tener una democracia y un sistema judicial que garantice que la justicia será transparente, que no mande a la cárcel a alguien solo por haberlo contrariado. «Una situación de injusticia sin posibilidades de mejorar ni reformarse, eventualmente va a causar un estallido que va a polarizar al país; eso hay que evitarlo, sea uno de Trump o de otra tendencia política», dijo. El objetivo de estos grupos oscuros relacionados con la corrupción, enfatizó McFarland, es conservar el poder y la impunidad y asegurarse de que ninguno de sus adversarios políticos vuelva a ganar unas elecciones. Si logran copar las posiciones de justicia en estas elecciones de segundo grado, «Estados Unidos se encontrará que, al igual que en Afganistán, —habrá— un gobierno y un sistema político construido sobre una gran corrupción que llevarán al fracaso al país». La Hora buscó una postura de la Embajada de Estados Unidos, al respecto de las declaraciones ofrecidas por McFarland, al cierre de está nota no se había obtenido una respuesta, de enviarse se incluirá en este espacio.

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