Reflexiones Pascuales
2026-03-21 - 14:52
0:00 0:00 LÁZARO, ¡LEVÁNTATE! Lorenzo Fer Nos relata Juan: ““Y dicho esto, gritó con voz potente: “¡Lázaro, sal de ahí!” Y el muerto salió de la tumba con las manos y los pies envueltos con vendas de entierro y la cabeza enrollada en un lienzo. Jesús les dijo: “¡Quítenle las vendas y déjenlo ir!”” Por cierto, el texto habla de “el muerto” quien, por sus propios medios, salió de la tumba. Era un muerto por cuanto recientemente había fallecido y hasta había sido vendado y sepultado. Hasta olía. Pero no era muerto por cuanto caminaba. Todos, menos Jesús, estaban maravillados, pero también estupefactos. No se podían mover, ni hablar, ni pensar. Entre ellos Juan, el único evangelista que registró este portento. Tan pasmado habrá quedado que no se le ocurrió hablar con el resucitado. “Lázaro. ¿qué sentiste en estos cuatro días? ¿Qué nos puedes compartir de ese sueño profundo que tuviste? ¿Viste alguna luz o tuviste encuentro con alguien? O ¿sólo dormías?” Conste que, aunque Juan se le hubiera acercado, el propio Lázaro estaba tan anonadado que solo hubiera balbuceado algunas incongruencias. No hubiera sabido qué contestar. Betania se encontraba a “quince estadios” (que los glosadores bíblicos equiparan a tres kilómetros), y era un lugar que Jesús frecuentaba; es posible que lo haya escogido como su alojamiento en sus viajes a Jerusalén. Allí se dio la “discusión” entre la afanosa Marta y la devota María: “Ay Marta, te preocupas demasiado por muchas cosas.” En ese mismo poblado, en la casa de Simón el leproso, María ungió sus pies con un perfume muy costoso de nardo puro, como preludio de la sepultura del Mesías. Tras