Pulso político, la economía y el grado de inversión
2026-03-06 - 13:55
Tal y como se había previsto, la conformación de la Corte de Constitucionalidad (CC), del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la designación de quien dirija al Ministerio Público (MP) ha generado un intenso pulso político entre los grupos y sectores que pretenden mantener el sistema de control de la justicia y la legalidad y quienes aspiran a un cambio que estiman indispensable para el país. Pero lo que no todos toman en cuenta es el efecto económico que tendrá el resultado de este pulso porque un país no puede captar inversión extranjera considerable e importante si no dispone de un sistema legal en el que no se aliente la corrupción y se le den vías legales a quienes actúan en el marco de las normas. Nuestro modelo, desde hace ya muchos años, gira alrededor de la captura de las instituciones diseñada, inicialmente, para dar impunidad a los ladrones de fondos públicos, pero que terminó abriendo el abanico para darla a cualquier criminal -desde mareros hasta narcotraficantes- que tenga recursos para comprar fallos favorables o pagar a fiscales para impedir investigaciones serias y profundas. Repetimos que la idea inicial era favorecer únicamente a los funcionarios de todo nivel y a sus socios contratistas o proveedores del Estado, quienes tendrían la plena garantía de que lo que hicieran, incluyendo el lavado del dinero sucio, no tendría repercusión alguna, tal y como lo ha demostrado hasta la saciedad el equipo de Consuelo Porras que ha enterrado la inmensa mayoría de las denuncias de la Intendencia de Verificación Especial (IVE) sobre operaciones de lavado de dinero. Dentro de este proceso de elección, marcado por la influencia del lobby antiembajada y los mensajes de Bernardo Arévalo, vimos varias expresiones de Estados Unidos, principalmente de John Barrett en los que hacían mención al hecho que no hay tolerancia en torno a elegir a personas con vínculos al crimen organizado y el narcotráfico. Lo triste de la realidad nacional, es que cuando vemos que en esos bandos están (dependiendo el asunto) los Luis Aguirre, los López, Felipe Alejos y Allan Rodríguez por citar unos ejemplos, entendemos lo bajo que hemos caído en la política nacional y que por donde volteemos a ver, veremos vasos vinculantes de los políticos con estructuras diversas. Fieles a nuestra historia, no vamos por unos, sino vamos en contra de otros y así llenamos los puestos más importantes del sector público. Pero debe entenderse que una cosa es lo que diseñaron y otra es la puerta que abrieron porque resulta que ese sistema contaminado, en el que quien paga manda, empezó a ser utilizado también por otros delincuentes, entre ellos los carteles del narcotráfico, las pandillas y otras formas de crimen organizado. Es obvio que esa realidad no se la cuentan a quienes ponen oídos por otras motivaciones fuera de nuestras fronteras y quienes aquí vienen a ejecutar la petición de quienes hacen lobby para prolongar la captura del Estado, puesto que aunque digan que no tolerarán la influencia de esas mafias, el resultado está a la vista. Tanto jueces como políticos y fiscales se venden al mejor postor porque para eso está diseñado el sistema. Venderse, al fin y al cabo, se les vuelve un seguro de vida. Ojalá no, pero los caminos se van pavimentando para que más narcos y criminales sigan “invirtiendo” en el país porque saben los beneficios que puede ello significar. Por el contrario, los otros inversionistas, los que requieren reglas claras y un ambiente de respeto a la legalidad para asegurar la libre competencia, seguramente se la pensarán dos veces para poner un centavo ante la incertidumbre si la justicia funcionará como se debe o seguirá respondiendo al mejor postor del momento. Debe replantearse la sociedad qué quiere y los efectos que sus acciones u omisiones tendrán antes que sea demasiado tarde y bien haría Estados Unidos en incluso revisar qué quiere decir eso de que no tolerará la influencia de narcos y criminales y cómo se corrige el camino, porque en muchas instancias hoy, el sistema de “justicia” ahora está promocionando el sueño de esas mafias. Guatemala merece mejor, los niños de este país merecen mejor, la gente que quiere oportunidades merece mejor, el trabajador entregado merece mejor, el empresario honrado merece mejor y el grado de inversión nos reclama mejor para dar los saltos de calidad que este país puede ofrecer.