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¿Por qué debatir?

2026-03-26 - 16:22

Autor: Jose Cossich Instagram: @ josecossich Email: josecossichwork@gmail.com Editorial: youngfortransparency@gmail.com 0:00 0:00 Todos odiamos que nos mientan. Sostenemos amistades y tomamos decisiones, como qué estudiar, dónde trabajar, qué pensar, a partir de la creencia de que conocemos y nos cuentan la verdad. Pero creo que nos hemos dejado engañar en el ámbito político por sobreconfiar en nuestras fuentes de información y ser poco críticos con nuestros propios sesgos. Hay actores políticos y económicos que ganan mucho si tú les crees, así que ¿en quién confiarás? Ser apolítico no te libera de la propaganda partidaria, solo te priva de tu capacidad de influir cómo el Estado regula tu vida, tu propiedad, tu trabajo, tus libertades de expresión y de creencia; tus redes sociales, tu educación, tu seguridad, tu entorno físico (infraestructura y medioambiente), tu entorno social (familia, inmigración) y más. La verdadera conciencia política empieza a partir de reconocer nuestros propios sesgos – nuestras condiciones materiales, nuestra identidad cultural o política, nuestros entornos sociales o familiares, nuestra educación, nuestros algoritmos, nuestras fuentes de noticias, nuestras creencias religiosas, nuestros propios intereses, el lenguaje que escuchamos en los discursos políticos y la música, arte y películas que consumimos. ¿Qué podemos hacer al respecto? Existen dos enfoques. Primero, la concientización pasiva: Mirar noticieros con posturas diversas (ej., de izquierda, centro, derecha, laicos y religiosos, pro o en contra de ciertas políticas) y escoger lo que más sentido tenga. Hay dos problemas con este, primero con la efectividad y segundo con la sostenibilidad: nadie nace pensando críticamente, y la forma de aprender no es así de fácil como escuchar ambos lados, lo cual es muy desorganizado y facilita a que descartes ideas opuestas superficialmente; segundo, creo que si la razón por la que la mayoría de personas no piensan críticamente se resume en que no hay incentivos para hacerlo, este enfoque no los crea. Segundo: la concientización activa. Específicamente, debatir en el formato BP (Parlamento Británico): Ir a torneos (presenciales o virtuales) en donde aleatoriamente tienes que defender u oponerte a “mociones” que tratan de temas desde la economía, el derecho, el arte, la religión, las relaciones internacionales hasta la filosofía y más. Con solamente quince minutos de preparación antes de cada ronda, el formato incentiva a que estudies estos temas en tu propio tiempo de forma más profunda. Y para motivarte, te ofrece una comunidad (muy grande) llena de amigos potenciales que están igual de interesados en aprender y discutir. En julio del 2025 fui parte de la primera delegación de Guatemala en ir al mundial escolar de debate en inglés (WSDC), y hoy sigo debatiendo en la universidad. Genuinamente he conocido a amigos muy cercanos y es un deporte que no pienso dejar pronto. Está abierto a todos, sin importar de la fase que te encuentres (colegio, universidad, graduado) o de la carrera que estudies o ejerzas (humanidades o STEM). He adjuntado ejemplos de mociones, y si estás interesado, puedes escribirme y estaría feliz de pasarte más información. Recuerda, incluso si no quieres ser político, ¡no dejes que te mientan! Ejemplos de mociones: Esta casa apoya el reconocimiento Vaticano de la iglesia Católica clandestina en China en vez de la iglesia estatal. Esta casa, en respuesta a los altos niveles de violencia de cárteles y pandillas en América Latina, prefiere que las campañas de los políticos prioricen políticas de paz total por sobrepolíticas de mano dura. Esta casa prefiere un enfoque en los factores sociales (ej. factores socioeconómicos) en vez de los factores individuales (ej. historia personal) respondiendo a las causas y consecuencias de los temas de salud mental. Esta casa cree que los movimientos feministas en el Noreste Asiático (China, Japón, Mongolia, Corea del Norte, Corea del Sur) deberían priorizar estrategias del microfeminismo en lugar del macrofeminismo. Esta casa lamenta el uso drástico de intervenciones estatales para responder a la pandemia de Covid-19 (ej., cuarentenas masivas, cierres colegiales, mandatos de vacunación). Esta casa espera la caída del valor real del salario mínimo en economías emergentes.

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