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Petróleo rebasa los USD 100 tras recortes y tensiones en el Golfo Pérsico

2026-03-09 - 03:25

El precio del petróleo se disparó este 8 de marzo tras la intensificación del conflicto entre EE. UU., Israel e Irán. La interrupción casi total del tránsito por el estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructura energética elevaron la incertidumbre global. El WTI superó los USD 100 impulsado por un mercado cada vez más tenso. Es noticia. La cotización del WTI para entrega en abril escaló 17. 87% hasta USD 107 014, después de alcanzar un intradía de USD 111 024. Es el nivel más alto desde 2022 y refleja un alza acumulada cercana al 60% desde el inicio de la ofensiva conjunta contra Irán. El cierre de facto del estrecho de Ormuz paralizó el paso de alrededor del 20% del crudo y gas natural licuado mundial, dejando varados volúmenes estimados en hasta 20 millones de barriles diarios. Buques y tripulaciones se mantienen a la espera por temor a ataques, mientras los seguros para cruzar la zona se han encarecido drásticamente ante el riesgo bélico. Ante la falta de almacenamiento, Irak y Kuwait comenzaron a detener producción en algunos campos, lo que profundiza la presión sobre la oferta global y acelera la volatilidad. Qué destacar. La escalada militar llevó al Brent a superar con holgura los 100 dólares, impulsada por la paralización del tránsito marítimo y por la ausencia de una estrategia creíble para reabrir Ormuz. Antes del ataque, el crudo rondaba los USD 70; tras los primeros días de conflicto, rebasó 80 y cerró la semana cerca de 93. Operadores describen un giro abrupto del sentimiento: de calma relativa a pánico, con fuertes compras ante el temor a una interrupción prolongada. El mercado descuenta que, incluso con reservas estratégicas y desvíos por oleoductos alternativos, el déficit global podría mantenerse entre 1 y 3 millones de barriles diarios. Datos clave. La falta de un cronograma para reabrir Ormuz incrementa la percepción de riesgo. Las aseguradoras calculan que garantizar el tránsito de todos los buques del Golfo requeriría coberturas muy superiores a las disponibles actualmente. Aunque EE. UU. ofreció seguros y escoltas navales, algunos armadores prefieren protección neutral para evitar quedar vinculados a uno de los bandos. La vulnerabilidad no se limita al transporte: esta guerra sí está dañando infraestructura energética, a diferencia de crisis previas en la región. Refinerías y plantas de GNL en Bahréin, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e instalaciones clave en Teherán han sido atacadas, lo que amenaza con prolongar los efectos incluso si el conflicto disminuye. Lo que sigue. La reapertura del estrecho permitiría restablecer el flujo marítimo con relativa rapidez, siempre que la infraestructura no haya sufrido daños severos. Sin embargo, la realidad en tierra es más compleja. Si las instalaciones petroleras y gasíferas requieren reparaciones extensas, la normalización podría tardar semanas o meses más allá del fin de las hostilidades. A pesar de que el mundo venía de un periodo de exceso de oferta, los ataques a infraestructura pueden reducir la capacidad efectiva de producción en el corto plazo. Persisten dudas sobre la duración del conflicto, si los productores podrán redirigir crudo de manera segura y si las reservas estratégicas serán suficientes para estabilizar precios en caso de una disrupción prolongada.

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