Nicaragua: Zonas Francas profundizan su desplome laboral
2026-03-04 - 15:45
Las zonas francas de Nicaragua atraviesan una crisis profunda. El deterioro lleva al menos cuatro años. Las publicaciones de prensa coinciden: el sector perdió entre 30 y 35 mil empleos en este período. La caída es sostenida. Es acumulativa. Y no muestra señales de frenarse. Qué destacar. El desplome comenzó en 2022. Ese año el sector alcanzó su máximo histórico: más de 140 000 empleos. A partir de entonces, empezó la pérdida. Las publicaciones señalan que a finales de 2023 ya se habían eliminado más de 20 000 plazas. La cifra se confirmó con datos oficiales. La planilla cayó a poco más de 120 000 trabajadores. Las empresas también disminuyeron. De casi 190 activas en 2022, pasaron a alrededor de 180. Sí, pero. En 2024 la tendencia siguió. Varias empresas cerraron. Otras redujeron operaciones. Un caso emblemático fue la salida de una compañía textil que dejó sin empleo a unas 3000 personas de forma inmediata. Publicaciones señalaron que la empresa trasladó operaciones por problemas de insumos y trabas burocráticas. La medida marcó un antes y un después en la confianza del sector. Los cierres no fueron aislados. Informes laborales independientes reportaron más despidos en el primer semestre de 2024. Muchos por la caída en los pedidos desde Estados Unidos. La industria textil depende casi por completo de ese mercado. Y el mercado redujo compras por exceso de inventarios y por el impacto económico en los consumidores. El resultado fue menor demanda y menos producción. Datos clave. En 2025 el escenario empeoró. Las publicaciones indican que solo entre abril y julio se perdieron más de mil plazas adicionales. Para septiembre ya se acumulaban más de 4500 empleos menos solo en ese trimestre. La causa principal fue un arancel del 18 % impuesto por EE. UU. Esto encareció las exportaciones nicaragüenses. Las ventas externas del sector cayeron más del 15 % en pocos meses. En el radar. Las empresas reaccionaron con ajustes drásticos. Algunas ampliaron turnos. Otras impusieron jornadas nocturnas. Varios trabajadores denunciaron aumentos de horas sin pago extra. Las medidas buscaban compensar el golpe del arancel. Pero también anticipaban más despidos. O cierres definitivos. La posibilidad de perder los beneficios del tratado comercial con EE. UU. agravó la incertidumbre. Publicaciones señalaron que la suspensión podría implicar aranceles de hasta el 100 %. Esto dejaría a Nicaragua en desventaja frente a sus competidores regionales. Y reduciría aún más la capacidad del país para retener inversiones. En conclusión. Pese a la crisis, los reportes oficiales destacaron incrementos salariales para 2025 y 2026. Sin embargo, las publicaciones advirtieron que el empleo no se recupera con aumentos mínimos. El sector necesita estabilidad, pedidos constantes y reglas claras. Nada de eso se observa hoy. El resultado es claro. El país perdió competitividad. Las zonas francas ya no crean empleo como antes. Varias cadenas de producción están debilitadas. Y los trabajadores enfrentan mayor incertidumbre. En cuatro años, Nicaragua pasó de un sector en expansión a un régimen industrial en retroceso. Las zonas francas, antes motor del empleo formal, hoy se sostienen con dificultad. Las cifras lo muestran. Las publicaciones coinciden. Y el futuro inmediato sigue marcado por riesgos.