TheGuatemalaTime

Ni para tapar el ojo al macho

2026-03-28 - 18:42

0:00 0:00 Lo ocurrido con la conferencia de prensa sobre el caso Sputnik en el Ministerio Público simplemente vino a ser una prueba más de la absoluta sumisión existente para encubrir a Alejandro Giammattei y su pareja. “No hubo corrupción, sino simple incumplimiento” de los proveedores rusos, dijo con todo descaro Curruchiche, a pesar de las investigaciones ya realizadas y que implicaban tanto a ese dúo como también a las autoridades de salud pública de la época. En el gobierno de Giammattei todos sabemos que no se hizo nada que no los salpicara convenientemente para amasar la que seguramente es la mayor fortuna que han logrado gobernantes corruptos en la historia del país, lo cual ya es mucho decir. Mejor se hubieran quedado callados y no salir a decir sandeces, centrando todo en empleados menores. No han investigado, dijo, porque han solicitado información que no han proporcionado aún ni Estados Unidos ni Rusia. Estados Unidos sancionó a Giammattei y Martínez, pero pedir información a los rusos, que fueron la contraparte de la jugada, es el colmo del cinismo. Viniendo de donde viene la información, podría suponerse que se trata de otra estupidez propia de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad, pero en este caso es mucho más lo que hay atrás de tan burdas “informaciones”. Robar en cualquier campo es siempre un delito grave y condenable, pero hacerlo con la salud de la gente, tan expuesta por la pandemia que cobró tantas vidas en Guatemala, es algo que literalmente no tiene madre, como tampoco la tiene la oficiosa cobertura que Curruchiche, siguiendo instrucciones de los altos mandos del Ministerio Público, les brinda de manera tan descarada. Hubo ofertas de empresas productoras de vacuna contra el COVID-19 que fueron rechazadas simplemente porque ya estaban en negociación con los rusos productores de la famosa vacuna Sputnik, que no era, ni por asomo, la más barata y que además ni siquiera fue entregada en su totalidad sin que se restituyera, como mínimo, el precio de las dosis que no fueron entregadas como se habían comprometido. Cuando se anunció la conferencia de prensa sobre el caso de las vacunas rusas, se pudo pensar, ingenuamente, que Porras se iba a tratar de lavar la cara en este momento crucial cuando está a poco tiempo de tener que rendir cuentas por su desempeño al frente del Ministerio Público. Pero en el fondo vino a ser una ratificación de que, como dijimos recientemente, es mujer de palabra que no le falla ni siquiera a quienes la insultaron de forma grosera. Ni ella ni el “indio c...” harán nunca nada para investigar la corrupción que todos conocemos de aquel nefasto gobierno.

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