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El lobby, 100 diputados y la codependencia judicial

2026-03-09 - 15:35

0:00 0:00 La presente semana, fue una de las semanas más convulsas en la historia de la elección de magistrados titular y suplente. Los lobistas ganaron por lo invertido, 100 diputados se ganaron el repudio del pueblo, y la codependencia judicial conservadora va seguir, al menos por ahora, la bancada oficial no pudo evitar la derrota, a pesar de su estrategia de evitar que los mismos de siempre eligieran al mismo de siempre, incluso se utilizaron tácticas dilatorias de discursos largos para lograr el objetivo de que los operadores del oficialismo le pudieran dar a 18 diputados lo que ellos solicitaban, y como resultado se eligió a Roberto Molina Barreto como titular y Luis Alfonso Rosales Marroquin como magistrado suplente. Es la quinta elección de Roberto Molina Barreto como magistrado de la Corte de Constitucionalidad, y la misma representó un acontecimiento relevante y negativo dentro del sistema jurídico y político del país, debido al papel fundamental que la Corte de Constitucionalidad desempeña como garante del orden constitucional y la seguridad jurídica. El Estado de Derecho es uno de los pilares fundamentales de la organización política moderna y del constitucionalismo democrático. En términos generales, significa que el poder del Estado está sometido al derecho, de modo que todas las autoridades públicas y los ciudadanos deben actuar conforme a la ley y a la Constitución. El Estado de Derecho implica que el ejercicio del poder político no es arbitrario, sino que está regulado por normas jurídicas previamente establecidas. En este modelo, el derecho se convierte en el mecanismo que limita, organiza y legitima la actuación del Estado. El jurista alemán Robert Von Mohl fue uno de los primeros en desarrollar el concepto de Estado de Derecho en el siglo XIX, planteando que el poder público debía estar sometido a normas jurídicas para evitar abusos del gobierno. Posteriormente, el constitucionalista austriaco Hans Kelsen desarrolló la idea de que el Estado y el derecho están íntimamente vinculados, sosteniendo que el Estado solo puede actuar a través de normas jurídicas que derivan, en última instancia, de la Constitución. Siendo los elementos esenciales, la Supremacía de la Constitución, el Principio de legalidad y Separación de poderes, pero en Guatemala hay Estado de Derecho, sin derecho, sin justicia, que de paso no es ciega, sino mirona e interpretada conveniencia de los intereses de la oligarquía económica y política del país. Con esta elección se deja de lado la independencia judicial y la fuente directa que es la ley, actuando a la sombra del autoritarismo, y fuera del concepto republicano, democrático, social y humanista. Pero la mayor crítica es que a pesar de que habían más de 70 currículas, 100 diputados sin socializar a los candidatos, se eligió a lo mismo, y ¿Por qué? Pues para tener los mismos resultados. Y ahora qué? Pues al Presidente le queda saber elegir bien, y verse obligado a negociar con alguna de las posturas electas, tener una estrategia bien definida con apoyo internacional, de lo contrario es muy probable que sin el apoyo de Cayalá y los lobistas, lo saquen como Árbenz repitiéndose la historia.

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