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El actual Rey de Francia es calvo

2026-03-23 - 15:03

En lógica, existe un problema antiguo relacionado con las proposiciones que hacen referencia a objetos inexistentes. Una proposición representa verbalmente o por escrito un juicio, que es el pensamiento que conecta un sujeto con su predicado. En otras palabras, la proposición sirve como una manifestación perceptible del pensamiento y refleja lógicamente el estado de cosas en la realidad. Siempre debe ser verdadera o falsa. Sin embargo, surge la pregunta: ¿qué ocurre cuando se habla de algo que no existe? Este problema lo aborda el filósofo Objetivista Harry Binswanger en su libro How We Know, donde sostiene la tesis de que una proposición de ese tipo en realidad no es una proposición: «El tercer requisito para hacer una combinación válida de conceptos es que sea referencial. La proposición debe tener éxito en designar un sujeto. El caso trivial de un fallo en este sentido es una proposición basada en una presuposición falsa, como la proposición que diseñó Russell: “El actual rey de Francia es calvo”. No hay un rey presente de Francia, por lo que la combinación de conceptos en el sujeto de la oración no logra referirse, y por lo tanto la oración no es una proposición y no es ni verdadera ni falsa.» El problema es que la tesis de Binswanger se fundamenta en el hecho de que uno debe saber que no hay actualmente rey de Francia. ¿Pero qué pasa si alguien no lo sabe? ¿Entiende el significado de la proposición? Me parece que sí. Pero la proposición no nos dice si es verdadera o falsa. Para comprobar su veracidad hay que hacer una confirmación empírica. Y eso implica que «el actual rey de Francia es calvo» si es un enunciado que debe ser verificado. El principio lógico del tercio excluso dicta que, o una oración o su negación debe ser verdadera, la otra debe ser falsa. Así que si «el actual rey de Francia es calvo» es una proposición falsa, ¿cuál es la negación que debe ser verdadera? «El actual rey de Francia no es calvo» no resuelve la cuestión, porque como no hay ningún rey de Francia actual, esta proposición también es falsa. Ambas, la afirmación y la negación enuncian que hay un actual rey de Francia. De ahí la postura de Binswanger. Sin embargo, Bertrand Russell hizo ver que esa proposición no es la negación de «el actual rey de Francia es calvo», porque «el actual rey de Francia es calvo» es una proposición compuesta de dos proposiciones más simples: (1) «Alguien es el actual rey de Francia y nadie más es un rey de Francia», y (2) «también es calvo». Viéndolo así, ya no existe problema, porque si la (1) es falsa, la (2) que depende de la veracidad de la (1) también es falsa. La negación verdadera es entonces: «No existe alguien que sea el actual rey de Francia y también es calvo». Este fue un giro importante para rectificar el modo correcto de pensar, que respalda el sentido común, aunque éste no formule la distinción entre la denotación de la primera proposición que ocurre primero, y la segunda que acontece dependiendo de la primera de la cual forma parte de un paquete lingüístico. Es una proposición compleja, formada por dos oraciones simples que no están en una relación de igualdad jerárquica. Una de las oraciones es subordinada de la principal; la (2) mantiene una relación de dependencia sintáctica y existencial respecto a la (1). En el Tractatus Logico Philosophicus Ludwig Wittgenstein sostiene que este tipo de proposición, aunque parece simple, es en realidad una proposición compleja que puede analizarse en dos simples, como vimos que hizo Russel. Anotó también, que las estructuras de las proposiciones están en relaciones internas entre sí. La relación de esta proposición es causal y necesaria, porque si eliminamos la primera (1) la segunda (2) no puede ser. Además, Wittgenstein observó que tanto la proposición afirmativa como la negativa tienen el mismo sentido, dicen lo mismo: «x (hay alguien que es el actual rey de Francia y nadie más es rey de Francia y también es calvo)». La afirmación dice que ese sí es el caso, y la negación que ese no es el caso. Sustituyendo la afirmación por x tenemos: «Si hay alguien que es el actual rey de Francia y nadie más es rey de Francia y también es calvo», y en lógica simbólica se anota así: P. Ahora, sustituyendo la negación por x tenemos: «No hay alguien que es el actual rey de Francia y nadie más es rey de Francia y también es calvo», que en lógica simbólica se anota así: ¬P. Poniendo según el tercio excluso las posibilidades de verdad para estas proposiciones en una tabla donde “V” significa verdadero y “F” falso vemos que: P ¬ P V F F V Entonces, formulado así, si P es verdadera, ¬P es necesariamente falsa y, si P es falsa, ¬P es necesariamente verdadera. Binswanger se equivoca entonces al suponer que esta oración no es una proposición y que no es ni verdadera ni falsa. Terminaré pues, citando a Wittgenstein que pone en el Tractatus: «El objetivo de la filosofía es la clarificación lógica de los pensamientos.»

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