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EE. UU. presiona por cambios en Cuba y Díaz‑Canel podría ser removido del poder

2026-03-05 - 20:55

Las conversaciones entre EE.UU. y Cuba avanzan en un momento crítico para la isla, marcada por una profunda crisis económica y política. La administración Trump evalúa cambios en la cúpula cubana, mientras voces del exilio advierten sobre un inminente periodo de transición. El futuro de Miguel Díaz‐Canel pende de un hilo. Qué destacar. Washington ha comunicado a La Habana que considera indispensable reemplazar a Miguel Díaz‐Canel para avanzar en un acuerdo que permita aliviar la presión económica y política sobre Cuba. Para la administración Trump, el actual mandatario representa un freno a las reformas estructurales que se exigen como condición para flexibilizar sanciones o abrir canales diplomáticos más amplios. La Casa Blanca evalúa incluso una “toma de control amistosa”, señalando que cualquier alivio dependería de cambios verificables en la estructura de poder. La presión energética sobre Cuba continúa tras el corte del suministro proveniente de aliados tradicionales, decisión que ha profundizado la crisis en sectores esenciales. En declaraciones recientes, Trump ha afirmado que Cuba “está en serios problemas” y que un cambio de liderazgo abriría la puerta a que la isla “pueda volver a ser libre”. En el radar. La posible salida de Díaz‐Canel emerge en medio de una crisis energética sin precedentes que ha obligado al gobierno a imponer medidas de emergencia. Los cortes prolongados de electricidad, la reducción del transporte y el cierre temporal de instalaciones clave afectan cada día la vida de millones de cubanos. La situación se agravó tras la interrupción de los envíos venezolanos y la imposición de nuevas restricciones internacionales al flujo de combustible hacia la isla. Expertos advierten que, sin un cambio drástico en las condiciones de abastecimiento, Cuba podría enfrentar un colapso de servicios básicos con impactos sociales impredecibles. México, hoy el único proveedor estable, ha alertado sobre el riesgo de una crisis humanitaria si continúa la presión internacional. Con apagones masivos y un deterioro acelerado de la infraestructura, el margen del gobierno para sostener la estabilidad interna se reduce día tras día. Punto de fricción. Para Ibrahim Bosch, presidente del Partido Republicano de Cuba, el escenario actual es “estresante y complejo”, porque por primera vez en décadas se discute abiertamente la posibilidad real de un cambio en la isla. Asegura que el exilio no conoce el plan exacto que maneja Washington y advierte que el gobierno de transición que podría surgir “no será democrático de inicio”, ya que dependerá de las decisiones que tome la administración estadounidense. Bosch reconoce que existe talento en el exilio y dentro de la isla para asumir una transición sin recurrir a figuras del régimen, pero teme que Estados Unidos utilice al propio aparato gobernante como puente temporal. También señala divisiones dentro de la oposición tras no ser invitado a respaldar un reciente plan político, lo cual “dibuja diferencias y matices” que podrían influir en el futuro político de Cuba. Sobre el caso de la lancha con ciudadanos estadounidenses asesinados, Bosch afirma que las acusaciones del régimen “no son creíbles” y exige presión internacional para recuperar los cuerpos, obtener fe de vida de los detenidos y esclarecer lo ocurrido. Ahora qué. El deterioro económico —apagones sistemáticos, escasez de alimentos, crisis de transporte y cierres de empresas— complica cualquier negociación que no implique un cambio profundo en el modelo actual. A ello se suma una ola migratoria que ha vaciado sectores profesionales y un creciente descontento social. En este panorama, la permanencia de Díaz‐Canel se vuelve cada vez más insostenible. El avance de diálogos políticos entre Cuba y países de la región muestra que América Latina observa con atención un posible reordenamiento de liderazgo en la isla. Persisten denuncias de represión, precariedad y un colapso institucional que alimenta la percepción de un Estado incapaz de sostener su funcionamiento interno. Si EE. UU. consigue un acuerdo para remover a Díaz‐Canel, se abriría un periodo de transición incierto, donde el papel del aparato militar y de la familia Castro será determinante para definir el rumbo final del país.

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