TheGuatemalaTime

Circus maximus

2026-03-06 - 15:15

0:00 0:00 Recuerdo con nostalgia las magistrales clases del doctor Salvador Aguado, pero ¿quién necesita de tragedias griegas? Antígona, Medea, Edipo Rey, Elektra, Ifigenia, entre otras maravillas. Por otro lado me viene a la mente, con parecida nostalgia, aquellas carpas con banderas en lo alto que anunciaban los fabulosos espectáculos del circo, los domadores de leones, los elefantes, la mujer barbuda, los trapecistas, etc. Pero ¿quién necesita de circos? Igual, me vienen a la mente las viejas películas, de más de 70 años del genial Mario Moreno, pero ¿quién necesita de los discursos de Cantinflas? “Si yo fuera diputado”, ¡qué tal! No necesitamos de todo lo arriba indicado, basta conectar el Canal del Congreso para llenar todos esos vacíos. Con todo, un lamentable espectáculo. Absurdo. Sarcasmo puro. Ridículo ver cómo varios diputados repetían el mismo discurso de “el equilibrio de poderes”, “la voz del pueblo”, “el status quo”, etc. ¿Intromisión de poderes? Por cierto solo unos diputados hicieron mención de su “jugoso” salario, pero todos se erguían como los verdaderos representantes del pueblo. ¿En serio? Cómo van a ser nuestros representantes si todo el pueblo les ha pedido que reconsideren dicho salario. Ninguno lo ha hecho. De igual manera el pueblo ha clamado por un congreso reducido, de unos 80 o 100 diputados. ¡No se oye, padre! Los guatemaltecos exigimos un sistema electoral más personalizado, más directo, menos encubierto por medio de “los listados”. ¿Dónde está el circuito que conecta al pueblo con sus representantes? ¿Dónde queda el cordón umbilical que legitima a los que el pueblo ha designado con una curul? Por cierto, de la anterior legislatura a la actual más de la mitad son “nuevos”. Pero la que vendrá en la XI legislatura será todavía más renovadora. Un elemento marca el cambio: “las redes sociales”; del 2019, al 2023 hubo una expansión incontrolable de dichas redes, pero el brinco que ha dado la tecnología del 2023 a lo que será el 2027 no se ha contemplado en su verdadera extensión. Los medios de comunicación ya no monopolizan la información y van a circular los nombres de los actuales diputados; la gente les va a negar el voto. No por el circo del 4 de marzo. No. Tampoco por el mero hecho del grotesco aumento del salario; es por esa desconexión total con la población que los votó. Nuestro sistema republicano se fundamenta en el principio de representatividad, que los diputados son la voz y expresión del pueblo. ¿De verdad? Y este comentario va por parejo para todos los diputados (creo que solo dos o tres diputados de Vos se opusieron al aumento, digamos). Los que, de carambola, van a salir gananciosos son los nuevos partidos que propondrán otras caras que, al final van a ser lo mismo, pero al menos diferentes nombres. Por otra parte, como jurista quiero dejar patente mi protesta por cuanto, al decir de muchos diputados, se trata de “balancear” la Corte de Constitucionalidad. Sugieren esos comentarios que los magistrados de tan alta corte son como representantes, peor aún, como peones, de determinados intereses. Expreso mi indignación. Los juristas que habrán de ser instalados en esa corte deben ser independientes, íntegros, nacionalistas, profundos en el análisis de las leyes y de la Constitución. No los veamos como títeres. Necesitamos un sistema de justicia robusto, para promover la productividad y empleo (reducir la migración ilegal), para combatir la corrupción, las pandillas y el narcotráfico. Al final, un acto burdo, chabacano, cutre, irrespetuoso. Y muy caro: 61 mil quetzales al mes. Quedan grabados los duros señalamientos de unos diputados a otros. Se puso en relieve la tremenda polarización. Sirvió el evento como gran vitrina para las demagogias de los oradores de Semilla y Raíces. Es claro que no seguí todo el evento; sólo de forma esporádica. Pero ya entra la noche y la luna decreciente está en lo alto, ya llega la hora de las brujas y debo enviar estos comentarios. Al despertar, mañana, me enteraré del resultado, si lograron su cometido los oficialistas o si ganaron los opositores (en una insólita alianza coyuntural); en todo caso una victoria pírrica para cualquiera de las dos corrientes. Muy pírrica, cuyo costo habrán de pagar en muchas mensualidades.

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